viernes, 23 de enero de 2015

Claro de tierra

Título: Claro de tierra
Autor: Arthur C Clarke.
Editorial Sudamericana
Colección nebulae 1978
Earthlight 1955

   Estamos en el Siglo XXII-XXIII La acción de la novela se desarrolla en la Luna. El hombre ocupa múltiples escenarios del Sistema Solar y las relaciones interplanetarias reflejan una guerra fría entre la Federación y la Tierra.

   La novela es ligera, el ritmo es lento, en momentos faltan transiciones en el desarrollo de la trama.  Procura tener respaldo científico, a pesar de su trama simple es hard science fiction, como creo que lo es el resto de lo que ACC escribió del genero.  Comienzas a leer la novela y parece que tratará de espionaje, pero el tema se descuida bastante y se retoma innecesariamente en el último capitulo.
   Los conflictos latentes se deben a los recursos limitados,  y a que la tecnología de la que disponen no ofrece horizontes alentadores.     
    Clarke tiene a su favor no haber reducido la Tierra a los EU, sin embargo es algo ingenuo al postular La Haya como un instrumento representativo. El autor domina la ciencias exactas, en las ciencias políticas hace agua, se queda en la superficie. Su guerra fría se soluciona con riqueza o recrudece con escasez de recursos.  Muchos otros factores ni se consideran ni se mencionan.

   La luna se cree ha logrado la explotación de minerales en la profundidad lunar y a tierra teme que esa información se esté filtrando a la federación por lo que la agencia de inteligencia del gobierno de la Tierra envía como espía encubierto a un contador llamado Bertram Sadler
Espías como Johnny English ya no vienen

    Sadler simula una auditoría y con ese pretexto entrevista a todos y recorre todos los lugares 

    El contador es un desastre como investigador, allí Clarke nos podría haber regalado algo de humor. De todos modos estamos en la Luna y se nos relatan interesantes viajes sobre el terreno lunar,  una batalla entre cruceros espaciales,  e incluso un peligroso rescate de sobrevivientes en el espacio.

    Ves la vaca y lloras. Tenía miedito de leer la novela, temía toparme con algo así como "pero ya sabes los espías hacían todo por triplicado" pero ¡Lee tranquilo; no hay lugar a afirmaciones de este tipo!

   Este es mi cuarto alunizaje, estuve allí con Murray Leinster en La Ciudad de la Luna y luego con Philip K Dick sufriendo un atentado en Ubik y recientemente con el Buen Doctor en la tercera parte de Los propios dioses.

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