viernes, 16 de mayo de 2014

Yo, un robot.

Maurice Limat Misión Ci Fi
Extraño baile en la portada
Título:Yo, un robot.
Autor: Maurice Limat (23 Septiembre 1914 - 23 Enero 2002).
Ediciones Toray, SA. Barcelona 1962.
(Original francés en 1960)

   Fahrenheit 451 es un libro famoso y si alguien publicase un libro llamado Fahrenheit 911, uno sonreiría al pensar "Esto y aprovechar la fama ajena ¿En qué se diferencian?" Alto, alto, alto... esto ya sucedió (MM eres un bribón)
    Yo, un robot comienza con el castigo público de un robot(Rim), escarmiento a quien lo sufre, advertencia los demás. El prólogo está escrito en primera persona por un robot (Andrés) que asiste a este evento.
    Robots & LeyesLimat presenta también sus "leyes de la robótica" grabadas en las células fotoeléctricas de cada robot:
"Los hombres son los hijos del Dios del Cosmos.
Los robots son productos de la técnica de los Hombres.
Los Hombres tienen un alma inmoral y su vida es sagrada.
Los robots son máquinas y nada más que máquinas. Se construyen se desarrollan, se utilizan y, cuando son inservibles se destruyen."
 Un motivo por el que se puede castigar a un robot es si se cree semejante a los hombres.
-Primera parte. La nebulosa purpura.
    Tres robots amigos Andrés, Rim y Ella(el mundo es chico) han sido designados a tripular el Lux en persecución de un grupo de robots que huyeron con una nave, la acción los lleva cerca de la nebulosa purpura, ataque contrataque y en el medio Andrés no puede reprimir sus emociones robóticas y mágicamente la rebelión está ahora a bordo del Lux.
   Se describe como anaranjizan (no podría decirse aterrizan) en un interesante planeta todo naranja, Limat desarrolla un mundo intrigante y misterioso del cual salir parece algo inalcanzable.
Segunda parte sin título al menos en la traducción.
    Hay detalles mencionados al pasar que permiten vislumbrar el hilo de la historia, esto no le resta valor a la entretenida novela del autor francés con una capacidad descriptiva que merece destacarse.
  En determinado momento uno comienza a advertir que lo que está escrito y lo que debe comprender el lector son realidades opuestas y contradictorias que Limat resuelve con toda claridad y sencillez, sin embargo en las ocho páginas finales lo que se lee y lo que debe comprenderse alcanzan la unidad, ML escribe entre paréntesis en el relato (démosles su verdadero nombre).
    Es realmente jocosa la forma en que los protagonistas resuelven su encuentro con la gran maquina pseudocerebral en la Fortaleza Sublime.
  Así como un personaje escribía el prólogo (el robot Andrés) el último capítulo es escrito por un hombre cerrando así este futuro de hombres y robots.  
   Hombres & Robots...los hombres tienen una inteligencia maravillosa... Los robots no tienen la satisfacción de comportarse a veces un tanto estúpidamente... Tus semejantes tienen defectos; son distraídos frívolos, inconscientes, milagrosamente irracionales... Y es por sus defectos, por sus debilidades, por lo que se conocen que son hombres.
   "El diabólico" divino. En la contratapa del libro se menciona que su compatriota Edith Piaf le ha llamado "Limat, el diabólico" sin que mucho se explique el por qué del apodo que le da el gorrión. Aún así surge un tema no tan común en el género. En CiFi suele aparecer a veces cierta mística sucedánea de la religión, más vinculada a ritos (quizás siguiendo a Cicerón) que a la relación a Dios (siguiendo más a Lactancio). En Limat la religión está presente, está presente además, la intuición de Dios en la creatura, y la omnipresencia del Ser Superior.   
    Distopía. ML escribe una novela corta que entretiene, describe cómo se ha transformado la realidad, el trasfondo donde los protagonistas desenvuelven su drama.
    ...se regían por la religión, la moral, la sociedad. Todo lo que hay de más elevado y respetable. Por desgracia degeneraron. Estaban endurecidos...En la existencia privada, hombres y mujeres, de una manera egoísta, vivían cada uno para sí, destruyendo poco a poco el respeto y el amor al prójimo. La vida, ese depósito sagrado, perdió su carácter, pues lo mismo nacían seres en exceso, como se les destruía en seguida en masa... ¿Qué les quedaba?... Habían perdido a Dios, habían perdido el contacto humano, terminaron por perderse a ellos mismos...
     Así estamos frente a algo más que una novela sobre robots, podemos clasificarla como una ficción distópica. Una novela sencilla que entretiene, un buen aporte a la CiFi.
   Nota:
*Se usan términos astronómicos sin que quede claro la comprensión que se tiene de los mismos. ¿En 1960 que tanta divulgación popular existía sobre la astronomía?    
    Se hace mención de una nova, todo bien, salvo la sorprendente nota del traductor en la que define las novas de un modo inverosímil, cabe mencionar que las primeras novas se descubrieron a fines del siglo XIX.
** El título de la novela, la mención y enumeración de leyes, trae a la memoria el título de la colección de relatos del Buen Doctor de 1950 Yo, robot y sus tres leyes de la robótica, de los que ciertamente Limat tendría conocimiento. Libro en la pila de pendientes.

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