domingo, 15 de marzo de 2015

Trilogía

Título: Trilogía.
Autores varios.
Editorial Atlántida.


   Tres cuentos del siglo XIX son los que presenta Trilogía. En los dos primeros hay un desafío al desenlace de la naturaleza humana. Unos científicos, amateur uno, de profesión el otro, intentaran burlar a la muerte. La inmortalidad sin ser mencionada se convierte en un tema subyacente no cómo algo de lo que el hombre intente desprenderse como en El largo invierno del espacio ni como aquello que pareciera estar al alcance de la mano como en La invención de Morel.
   
Un millar de muertes de Jack London. Un náufrago es rescatado por un científico amateur que quiere jugar a matar y volver a la vida una y otra vez a su paciente. No tenía candidato. Rápidamente el náufrago advierte dos cosas:
- él se ha convertido en el candidato ideal para los experimentos...
- y el científico loco ¡es nada menos que su padre! y no, no es un tío sentimental.   
    Un cuento apasionante. London relata cómo el padre va internándose cada vez más en macabros experimentos y cómo últimamente se ha interesado por la vivisección.

El gran experimento Keinplatz de Sir Arthur Conan Doyle
   Alexis von Baumgarten  profesor de la universidad de Keinplatz, obsesionado por las hipnosis se pregunta si es posible que un espíritu humano pueda existir separada de su cuerpo y volver a él un tiempo después. El candidato al experimento es un joven pleno de salud. En La verdad sobre el caso Valdemar, Poe también presenta a un médico que mediante la hipnosis pretender retener a un moribundo y así dar la orden al espíritu de no abandonar el cuerpo.
   El doctor von Baumgarten tiene un ayudante al que le pide someterse una vez más a sus ensayos:
   -¡De ninguna manera! -gritó enojado el estudiante-. ¡Siempre estuve dispuesto a realizar sus experimentos! ¿No estuve dos horas sobre un aislador de vidrio mientras usted descargaba electricidad en mi cuerpo? ¿No me estropeó la digestión con una corriente galvánica en el estómago mientras estimulaba mis nervios frénicos? ¿Cuántas veces me hipnotizó? ¿Y qué obtuve a cambio? Nada. Y ahora quiere sacarme el alma como si fuera el engranaje de un reloj. ¡Esto es demasiado! 

   Este cuento tiene momentos de humor muy bien relatados y conforma junto al primer cuento un interesante díptico de experimentos con humanos.

*** Estos cuentos me recordaron una película que si no viste te recomiendo: Linea mortal (Flatliners 1990) donde un grupo de estudiantes de medicina experimentan entre sí provocando en uno de ellos la muerte clínica para luego de algunos minutos practicar la reanimación y así una vez regresado al más acá cuente a sus compañeros qué vio en el más allá.

Roberts, Bacon, Baldwin y Platt experimentan con Sutherland
El posible camino de Edward Bellamy 
   No conocía a Bellamy, este cuento son mis primeras noticias y lecturas sobre él. Un náufrago llega a una isla habitada por lectores de mente. Pronto el cuento es como la bitácora de un antropólogo ante tan inusual tribu. Una interesante historia donde se analiza el conocimiento de un mismo y la evolución del ser humano.

   Entre los retazos de inútil información que se amontonaban en mi mente se hallaba el conocimiento del alfabeto de los sordomudos, e inmediatamente empecé a deletrear con mis dedos algunas de las frases que había pronunciado antes con tan poco efecto. Mi recurso al lenguaje de los signos venció los últimos restos de seriedad del ya profusamente sonriente grupo. Los chicos más pequeños se revolcaron por el suelo en convulsiones de hilaridad, mientras los graves y reverentes mayores, que hasta aquel momento habían conseguido contenerse, se vieron obligados a desviar momentáneamente el rostro, y pude ver sus cuerpos sacudidos por la risa. El mayor payaso del mundo jamás recibió un tributo más halagador a sus poderes de divertir del que recibieron mis esfuerzos por ser comprendido. Naturalmente, yo no me sentí halagado sino, por el contrario, completamente desconcertado. Tampoco podía sentirme irritado, debido a la actitud de disculpa que exhibían todos ellos... 
    
   Oh, amigos, déjenme ahora predecir, aunque puede que pasen siglos antes de que los hechos justifiquen mis palabras, que la visión mutua de las mentes, cuando finalmente se perfeccione entre nosotros, ensalzará la gloria de la humanidad, sobre todo eliminando el velo del ego, no dejando ningún lugar oscuro en la mente donde las mentiras puedan ocultarse. Entonces el alma ya no será un carbón humeando entre las cenizas, sino una estrella en una esfera de cristal.

   Hace poco he leído otra novela donde quienes poseen la capacidad de la telepatía deben cuidar de no ser descubiertos o morirán, como son asesinados todos los que padecen mutaciones: Las crisálidas de John Wyndham.

   Al buscar la biografía de Bellamy llegué a un recurso que desconocía de Wikisource donde hay obras completas de dominio publico publicadas por capítulos con búsqueda alfabéticaaquí. Incluso de Bellamy está su Mirando atrás que ya me dio ganas de leerla 

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